
Están durmiendo. Hay más de 30.000 como ellos en Kinshasa. Sus padres los echan a las calles porque son incapaces de darles de comer. Aquí la pobreza es tan brutal, que prima el instinto de supervivencia sobre el de paternidad/maternidad. Una vez abandonados, tienen que buscarse la vida, totalmente solos, durmiendo en las calles, comiendo en las basuras, lavándose en los charcos. Si se ponen enfermos, simplemente, mueren. Si en España hubiera un solo niño viviendo así, sería noticia en todos los periódicos. Pero desgraciadamente, estos pequeños están en el Congo, y aquí a veces, me da la sensación, que son más importantes los gorilas.