16.1.11

Dos meses en Kinshasa


Hace dos meses que llegué a Kinshasa, una de las capitales, junto a Kabul, Afganistán, Mogadiscio, en Somalia, y Puerto Príncipe, en Haití, más pobres y destartaladas del mundo. Tomo prestadas las palabras de Mario Vargas Llosa para describir lo que yo veo cada día: "Todo Kinshasa, todo el Congo da la impresión de haber sido víctima de un cataclismo. Las notas de color y alegría las ponen los vestidos de las mujeres, las sombrillas de colores con que se protegen del sol y la airosa manera del caminar de las muchachas que llevan bultos y canastas en las cabezas. Hay en su andar, en su soltura y su elegancia una bocanada de vida entre tanta ruina, miseria y desperdicios".

4 comentarios:

Paco Pérez dijo...

Te admiro, Conchín. Lo que estás haciendo tiene un valor incalculable. No puedo envidiarte, porque reconozco que yo sería incapaz de hacer lo mismo. Que siga todo bien como hasta ahora, un beso.

Jose Domingo dijo...

Maravillosa labor la que hacéis allí. Ojala hubiera mas cooperación y mas medios. Mucho animo y adelante. Besos.

EliperF&E dijo...

Hola Conchin, habia perdido la pista de ti cuando ya no te vi en el "Tiempo", alli eras la mejor. Admiro tu valor y sigue adelante con esta obra, porque solo personas como tu lograran dar a conocer la miseria de estos pueblos. Te adoro, mi Conchin...

Conchín Fernández dijo...

Hola. Muchas gracias. Realmente me alegro mucho de estar trabajando para la Cooperación Española, porque está donde tiene que estar: en el segundo país más pobre del mundo por renta per cápita. Es decir, en la RD Congo. La cooperación se desvincula de otros intereses políticos para trabajar donde más se le necesita. Ojalá pudiéramos hacer más. De hecho, la pobreza se podría acabar, claro que sí. Congo podría ser el Estados Unidos de África, con la cantidad de recursos minerales que tiene. Pero para eso tendría que haber una voluntad política que no existe, como tampoco existe presión internacional para que la haya. Por eso hay cientos de miles, incluso millones de personas viviendo en la pobreza más extrema que yo jamás haya visto. En la miseria. La cooperación española no llega a aliviar a todos. Sólo a unos pocos. Pero aunque seamos como una gota de agua en medio de este gran río Congo, sin esa gota, el río sería mucho más pequeño. Aquí hay muchas personas que, aunque ven que la labor es ingente, no bajan los brazos, y siguen luchando para aportar su granito de arena. Yo solo soy una pequeña parte, pero poco a poco iré contando las historias de esta gente. Como podréis imaginar, en sitios extraordinarios como éste, surgen personas extraordinarias. Y a su lado, aprendo a ser cada día, mejor persona.