24.7.12

Hemos creado una marca de moda: Dress From Africa.

Toda la colección "Congo 2012" se puede ver en Facebook en "Dress From Africa, by Conchín Fernández".

La vida en Congo.

Dando un paseo en el lomo de esta preciosa tortuga gigante.

Comiendo cabra y conejo con unas buenas cervezas congoleñas.

En un pueblo del norte del Congo. En una aldea cercana, un brote de ébola mató a todos los vecinos.
Con los miembros de la Iglesia Kimbanguista del Congo, participando en sus ceremonias.

Impresionante naturaleza salvaje de África.

Este fin de semana nos fuimos a ver las cataratas del Zongo, a unos 150 kilómetros al sur de Kinshasa. Alucinante.

Once horas visitando hospitales.

Ayer estuve once horas visitando hospitales y centros de salud en Kinshasa. Hablar con los enfermos y con los médicos es la única forma de conocer sus problemas. En el Congo, si uno se pone enfermo, lo mejor es rezar, porque este país tiene los peores indicadores del mundo en Salud. Además hay que pagar por todo, hasta por una tirita. Pero no hay que asustarse, que también hay médicos buenos.

29.11.11

Viendo los últimos gorilas de Montaña.

en el Este del Congo, en concreto, en el Parque Nacional Virunga, a pocos kilómetros de la ciudad de Goma. Con la familia Humba, formada por el papá, seis hembras, y todos sus hijos. Dian Fossey estudió estos primates durante años, y se hicieron famosos en la película "Gorilas en la niebla". En la foto, me encuentro junto a Jean Paul Diaw, trabajador del Parque Nacional de Virunga desde hace ocho años. Jean Paul sigue todos los días a las familia de gorilas Humba y apunta en una libreta todos sus movimientos. Por cierto, los gorilas están en peligro de extinción.

14.10.11

Con los pigmeos de Kinshasa.

Hoy he pasado el día con los pigmeos de Kinshasa. Me han contado que muchos abandonan la selva del norte del Congo para probar suerte en la ciudad, pero les está resultando muy difícil. Tienen un carácter reservado y un fuerte sentimiento de inferioridad, por eso sólo se relacionan entre ellos. Viven hacinados, y es difícil que los niños vayan al colegio. Su esperanza de vida ronda los 35 años, y suelen empezar a tener hijos a los 12-13 años. Aquí en Kinshasa suelen trabajar como vendedores ambulantes, como la inmensa mayoría de los congoleños, y apenas consiguen reunir ni medio euro al día. A muchos les gustaría volver a la selva, pero para ellos es imposible reunir 20 ó 30 euros para el transporte, así que no les queda más remedio que quedarse en la ciudad. Sin embargo, empiezan a adaptarse. Hay un pigmeo que ha terminado la universidad, por ejemplo. Y ya no tienen miedo de ir a los centros de salud. Los pigmeos, sin embargo, siguen guardando los secretos de las medicinas naturales de la selva, una selva que cada vez está más en peligro, y en la que cada vez es más difícil encontrar los ingredientes. Eso sí, son un pueblo muy alegre. Sus danzas son muy animadas, siempre acompañadas por los tambores. Cantan y bailan en todas las ceremonias y dicen que la música es lo que les mantiene vivos.